lunes, 4 de abril de 2011

Volvemos con las manos vacías, otra vez

Es el signo de los tiempos que nos toca vivir. Ya pasó en la década de los cincuenta, con la ruina de Torrero y el descenso del Real Zaragoza a Tercera División. Parecía que el mundo se terminaba y que el fútbol desaparecía de la ciudad. Y llegó la construcción de la Romareda y más tarde la venida de "los magníficos", que dieron tanta gloria al zaragocismo. Después llegaría una década con dos descendos a Segunda División, unos años de transición sin lustre y otra vez la Copa en el 86. Y así hasta la Recopa, con quince años de sobresaltos y de pérdida permanente de identidad e importancia en el plano futbolístico nacional.

Ahora estamos en la quiebra económica y con una plantilla que jamás pensamos que íbamos a soportar. Animándoles incluso porque el talento no les da para más, cambiando la exigencia de una crítica Romareda al apoyo incondicional para que consigan una victoria por la heroica (otra más) ante el Getafe. Hace unos años sonaría a broma de mal gusto, pero ahora estamos hundidos hasta el cuello y se trata de sacar la cabeza para tomar aire y seguir desenterrándonos.

En Sevilla se hizo lo que se pudo y no fue suficiente. Se mejoró, dio la impresión el equipo de mayor combatividad y se crearon ocasiones de gol. Pero faltó acierto, algo de suerte y un árbitro más afortunado, demasiadas combinaciones negativas para sumar los tres puntos en el Sánchez Pizjuán donde, al final, en las últimas temporadas salimos goleados.

Habrá que hacer un llamamiento a la afición para que acuda el lunes a las nueve a la Romareda para animar a los jugadores, que ya empiezan a tener muchas dudas sobre la permanencia porque los números no salen y los demás parecen haberse escapado de la quema. Sólo somos cuatro equipos para tres puestos y eso es tan peligroso como estresante para una plantilla blanda y por encima de sus posibilidades.

lunes, 28 de marzo de 2011

Sin novedad en el frente

Falta cada vez menos para que ocurra algo, porque algo tiene que ocurrir. Agapito está muy cansado y no ve el final de su etapa al frente adel club muy lejana, aunque en el fondo desee continuar. Su gran proyecto ha terminado en un gran fracaso y será uno de los presidentes del Real Zaragoza menos querido por su afición. En el fondo a todos nos importa cómo nos valoren los demás y, en este caso, las protestas son prácticamente unánimes.

La duda está si mirará a un lado o a otro a la hora de vender. Y si querrá seguir de alguna manera en la aventura, ya sin estar al frente del pelotón. Las opciones que tiene abiertas son interesantes para él y no es fácil tomar una determinación. Pero tendrá que hacerlo tarde o temprano, aunque él insista en salvar al equipo y marcharse cuando concluya la temporada. Salvar al equipo de él mismo, ya que es el principal causante del estropicio zaragocista.

Mientras tanto está la dichosa huelga de la Liga o el cierre patronal de los clubes, para ser más exactos. Una actitud de fuerza que no conduce a ningún sitio y que no tiene porvenir. No jugar el próximo fin de semana no asegura que el Gobierno vaya a negociar y supondría un caos para el fútbol profesional. Espero que la determinación judicial contemple los derechos generales de los aficionados y se juegue, porque de lo contrario la competición podría desvirtuarse y nosotros prolongaríamos una agonía que ya resulta difícilmente soportable.

sábado, 19 de marzo de 2011

El flotador del patito

Lo veía venir pero no había dicho nada para no romper el hechizo del 4-0 al Valencia. Después de una hombrada, y especialmente fuera de casa, el Real Zaragoza se conforma y juega a no perder, lo que le condena una derrota. Frente al Mallorca más débil de las últimas temporadas, el equipo aragonés fue a Mallorca a disfrutar del sol, de la playa, del horizonte marino, para dejar escapar por lo nenos un punto de su desplazamiento al Iberostar Estadi. Con el flotador de patito, la toalla y la pala para hacer castillos de arena.

Lo siento pero no me valen las excusas. Jamás, insisto, jamás, dio la sensación que el equipo de Aguirre pudiera ganar en la capital Balear. Débil, especulador, sin tener nunca la posesión del balón, esperó que el tiempo transcurriera en busca del empate y vio cómo el Mallorca le ganaba por la mínima. El balón al larguero de Braulio en el tiempo de prolongación es una anécdota y fue el único disparo entre los tres palos de todo el partido. Así es imposible ganarle a nadie.

Supongo que no podrán más, que la plantilla es tan limitada que no dan de sí lo que desearíamos los jugadores blanquillos. Pero le hemos regalado la permanencia al Mallorca y eso es grave, porque los demás implicados en el descenso acudirán a las Islas con muchas más opciones que los zaragocistas de puntuar. Si perdemos ante el Sevilla, que es tan lógico como probable, podríamos caer otra vez en las posiciones de descenso. Y otra vez prisas, agonías, llamamiento a la afición... Y eso cansa y termina con los nervios de cualquiera.

Me ha decepcionado profudamente el equipo y estoy muy preocupado porque, a lo peor, la imagen ofrecida ante el Valencia solamente fue un espejismo.

domingo, 13 de marzo de 2011

La noche perfecta

Si hubiéramos escrito una novela o un guión cinematográfico, hubiera sido casi imposible imaginar un final mejor para una jornada extraordinaria. Una afición entregada antes del partido frente a la Romareda, un aparente lleno en las gradas y un resultado tan abultado como justo gracias a la implicación de los futbolistas sobre el terreno de juego. Fue la "noche perfecta", con una satisfacción general de la grada y una absoluta comunión con los futbolistas de Aguirre. No se puede pedir más porque el sufrimiento ha dado paso a la satisfacción, a la confianza y al compromiso.

La gente le dice "no" a Agapito, que sigue desoyendo las voces críticas y hace suyo el triunfo. Pretende perpetuarse en la poltrona y busca maneras y apoyos para seguir, al margen del rechazo casi unánime de la afición. Jamás tanta gente estuvo tan en contra de un presidente que hace oídos sordos a la realidad y busca en estos triunfos asideros para mantenerse en el poder.

La afición respondió como un solo hombre al reto de acudir, apoyar y animar a su plantilla. Y recibió el compromiso de una plantilla que se dejó el alma en el campo para ganarle a un gran equipo. Impecable Aguirre en su planteamiento y en sus declaraciones posteriores al encuentro, satisfecho pero consciente que la salvación aún no se ha conseguido.

Nos merecemos disfrutar el momento y tener esperanzas de cara a la permanencia. Solamente con esta actitud en los seguidores blanquillos y en el equipo conseguiremos la permanencia. Es una lástima que este proceso, al margen del presidente, sea tomado como un éxito personal de Agapito que sigue desaparecido en su presencia ante el público y gestando iniciativas que le hagan seguir dirigiendo los destinos del club.

sábado, 5 de marzo de 2011

El Nou Camp no fue una trituradora

Quizás llegamos en un buen momento a la ciudad condal, es posible que la Liga de Campeones ocupase a los jugadores del Barcelona, no hay duda que las rotaciones favorecieron la menor pegada del equipo azulgrana, pero no es menos cierto que Aguirre planteó un partido serio y que mantuvo viva la esperanza del empate hasta el final. Es verdad que ellos tuvieron ocho oprtunidades claras de gol y que nosotros nos asomamos tan sólo en dos ocasiones al vértigo del disparo a puerta. Pero no olvidemos que el Barça es el mejor equipo del mundo y que, enchufado, te puede destrozar.

Aguirre hizo lo único que podía, mantener el orden defensivo, trabajar la concentración y proponer un par de contragolpes que pudieran significar una sorpresa en el estadio barcelonista. Pero ni Bertolo ni Sinama tienen gol en sus botas, especialmente el francés, que es uno de lo mayores fracasos de la dirección deportiva de este club. Por lo menos el argentino desborda por la banda y da cierta sensación de peligro. Y Huche no puede competir todavía en inferioridad con la defensa del Barcelona, sobre todo cuando está solo ante el peligro.

El Campo Nou no fue una trituradora donde el Real Zaragoza saliera hecho picadillo y esto es bueno. ¡Claro que me hubiera gustado empatar o ganar allí! Por supuesto, pero hemos de sumir nuestra realidad y reconocer que el único objetivo es eludir el descenso. Y que salgas con dignidad del Nou Camp después de un partido honesto anima a la afición blanquilla a preparar otra noche épica el sábado ante el Valencia. Si a la imagen ofrecida contra el FC Barcelona añades el triunfo ante el Athletic, todavía existen síntomas de vida en un equipo que tras la visita al Molinón parecía muerto.

Vuelve a ser el momento de la afición, que todos sepan que el zaragocismo respira y que la gente, muchos miles de personas, no van a perdonar que se deje morir un club histórico. Que por desidia o no querer involucrarse, se pierda tanto sentimiento sincero en Aragón.