Es cierto que Jiménez reservó a algunos de sus efectivos para la vuelta de la Copa y que los andaluces están con la cabeza en la final de esta competición y en la Liga de Campeones, pero había que echarle muchos bemoles sobre el terreno de juego y es de agradecer la intensidad puesta en la primera parte por los zaragocistas.
Y eso que se lesionó Paredes al comienzo del partido, lo que restó un cambio más al final y obligó a remodelar el equipo, donde la disciplina táctica y la escasa abundancia de errores favoreció que siempre diera la cara el conjunto blanquillo y se adelantase, sobre todo en la primera parte, a las acciones del Sevilla.
La conexión entre Colunga y Suazo funciona, del mismo modo que la experiencia de Contini, con muchas ganas de triunfar y con un excelente resultado en su juego. También expresa su intención Eliseu, que trabajó mucho arriba y abajo para mantener un alto nivel. En general, todos ofrecieron un repertorio de concentración y de ganas, de una implicación que no se vio en la primera vuelta del campeonato.
Ahora tenemos derecho a disfrutar durante un par de días de este triunfo, que nos deja fuera de las posiciones de descenso. Y con la libertad de pensar en darle un disgusto al bueno de Onésimo y ganar en un campo que no es muy favorable, pero que el próximo domingo debe convertirse en un objetivo necesario para sumar los tres puntos.